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Quieren premiar al damnificado 'Chito' García González

Fernando Acuña

Domingo 02 de septiembre de 2018

Los tiempos de la democracia  no dejan títere con cabeza.

El electorado es implacable con  las flaquezas humanas y  castiga sin miramientos todo asomo de prepotencia, de enriquecimiento y de corrupción. Para los ciudadanos en la era de las redes sociales y el internet, los errores políticos  se pagan  con el rechazo en las urnas.

Fueron estos resortes sociales y políticos, los que se movieron en Matamoros, durante la pasada elección por la alcaldía, donde la derrota  más significativa corrió a cargo del panista Carlos  García  González, un candidato  que aprovechó la campaña para lucir su reloj Hublot, tambien llamado Ojo de Buey, tasado en un valor de 30 mil dólares, casi 600 mil pesos moneda mexicana.  

El efecto que este y otros tipos de desplantes tuvieron sobre las clases trabajadoras y clasemedieras, agobiadas por la crisis y el desempleo, fue contundente: miles  de ellos se negaron a sufragar por alguien que no sentían como parte de ellos mismos. Alguien  que con sus lujos y excentricidades,  exhibía un estatus principesco, alejado de las necesidades elementales de las familias.

Por eso perdió Chito. Obviamente, casi enseguida, y por mera estrategia,  su camarilla se dedicó a  justificar el naufragio, invocando la figura del tsunami obradorista. Pero la realidad fue otra: el ex pastor legislativo, perdió  por su propia soberbia y   la ostentación  de bienes suntuarios. No fue capaz de identificarse con la sencillez del electorado.

El hecho es que, este cuate del sexenio en turno, gastó mucha lana, (tampoco era suya, sino del Congreso), en su campaña, y ahora se quiere reponer, con el presupuesto que le asignarán en lo que se presume, será su próximo asalto al erario: la Secretaría de Economía. 

Pese a este cuestionable epísodio, hoy el cabecismo, ha decidido, se dice, premiar  al  ex lider del Congreso local, justo después de su triste  papel legislativo, y  de ser jubilado  en sus ambiciones  de poder, por la locomotora MORENA.

Se habla de que le van a dar la Secretaría de Economía. El alto mando de palacio, no tiene mayores argumentos que  la amistad, un valor que  a la luz  de los garrafales  errores cometidos  por el ostentoso y sacalepunta de Chito, se convierte en amiguismo y en compadrazgo, sin mayores  virtudes  y capacidades que la  acomodaticia pertenencia al círculo  del poder.

A estas alturas,  el expediente  profesional de Chito ha quedado practicamente inservible, y de nada le sirven sus documentos que lo acreditan como Contador por el Tec  de Monterrey, o  administrador de empresas, egresado de las universidades del valle  de Texas.

Si llegase a ocupar  la titularidad  de la oficina económica en el sexenio panista, su papel se reduciría, como lo hizo anteriormente en el Congreso, a esperar instrucciones  y a levantar el dedo, sin aportar  su propia iniciativa al desarrollo  de la entidad.

Por lo demás, la única economía que   el ex aduanal matamorense entiende, es la de sus propios bolsillos, los cuales  ha procurado siempre traer repletos.

Tal  vez por ello, el electorado de su pueblo, le cerró la puerta a sus pretensiones  de medrar  y servirse de  la alcaldía. Tal y  como lo hizo con el Congreso local, donde  hasta ahora,  es fecha que no rinde cuentas, de todos los dispendios cometidos a la sombra  del  poder político.

De hecho,  de llegar a perder  el PAN en el 2019 su mayoría en el poder legislativo tamaulipeco, el hilo más  delgado  de una auditoría, sería  el mismo  García  González. Existen sobradas suspicacias de que se despachó con la cuchara grande, y utilizó  su posición al frente  del Congreso, para promocionar su  candidatura al ayuntamiento de  Matamoros.

En su momento, los onerosos gastos de cenas  y actos políticos en la Heroica, corrieron a cargo del erario legislativo, sin que nadie  se atreviese a cuestionarlo, pues  la oposición  priista en el palacio de la representación popular tamaulipeca, es el rebaño  maiceado, bajo las órdenes  del ex gobernador  Egidio Torre   Cantú, socio  y amigo del cabecismo.

Lamentable error, para efectos  de percepción social y política, podría cometer el alto mando del gobierno panista en el estado,  si  insiste en rescatar  a un personaje  perdedor , de  nefastos antecedentes, para  encaramarlo de nuevo en  la canasta de la nómina cara y dispendiosa.

Poner  la Secretaría  de Economía en manos  de Chito, equivaldría, guardando las proporciones, a lo que ocurrió  en el  siglo XVI, cuando  el monje alemán Martín Luthero  acabó con la estabilidad de la nomenclatura católica. Y  se produjo  el nacimiento de una frase que a la fecha, tiene múltiples aplicaciones, pero un solo significado que se asemeja a poner  las ovejas al cuidado del lobo:  

La iglesia en manos de Luthero.

 

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