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Crónica de una demanda moral, filtrada inmoralmente

Fernando Acuña

Domingo 14 de abril de 2019

El viernes cinco de abril,  por la tarde, cuando me disponía a hacer ejercicio, sonó el celular. Era una llamada de una compañera periodista que me informaba que tenía una demanda por la vía civil, y por daño moral de la Presidenta del PRI Estatal,  Yalheel Abdala Carmona. Suspendí mis tareas de ese momento. Algo había ocurrido, de lo cual, yo como acusado, era el último en enterarme.

Le llamé a un conocido columnista tamaulipeco, y le pregunté sobre el tema. Me dijo que la citada demanda ya estaba  circulando profusamente en las redes. Me llegó a  decir que le extrañaba que yo no la tuviera en mis manos. Le dije que en primer  lugar, apenas  un par de minutos antes, que me habían informado sobre el asunto. Y era verdad, porque, hasta hoy, miércoles 10 de abril, no he recibido en mi domicilio, ninguna demanda de esta naturaleza.

Pero la demanda existe. Alguien la filtró a las redes, de una manera dolosa y perversa, lo cual constituye un acto de inmoralidad, igual o más grave de lo que se me acusa, en la medida que viola la secrecía  de un acto jurídico, y  buscaron enrarecer las cosas, con fines inconfesables.

La gente del PRI estatal, me dice que ellos no fueron. Y yo les creo. Respeto su palabra, porque confío en  que  ambas partes estamos actuando de buena fe.

En lo que a mi corresponde, y dentro de este mismo espíritu de transparencia y honestidad quiero expresar  en este alegato  ante la opinión pública de mi estado y de mi país, que, con  el respeto  personal que  me merece la señora Presidenta del PRI en Tamaulipas, nada de lo que se dice en la columna  cuyo título es : “Ni las moscas se le pararon al PRI, en su cumpleaños”, contiene  elementos que busquen dañar moralmente a la ciudadana Yalheel Abdala Carmona.

En dicha columna, un servidor formula una crítica hacia la Presidencia del PRI estatal, y hacia su titular, fundamentalmente en dos temas: el primero que tiene que ver con el papel opositor de ese partido, que en mi opinión le ha quedado a deber a la ciudadanía. Y el segundo, punto es la asignación de la diputación plurinominal.

Esos dos ángulos del comentario,  son elementos recurrentes, nada nuevo en materia de opinión pública, y muchos colegas periodistas, los han abordado por igual. Alguien se preguntará, ¿y entonces cual es el problema? Lo explico:

Me dicen, quienes han platicado conmigo, avalados desde luego  por la  ciudadana Presidenta del PRI estatal Yalheel Abdalá que lo que  a ella le molestó mucho, digamos que le hirió en lo personal, le lastimó, fueron dos metáforas mías, producto de mi estilo personal de redactar. Fueron solo dos lineas las que produjeron, todo esto que se ha desencadenado ahora. No las voy a mencionar aquí, para ya no abonar  al desencuentro, y porque, todo aquel que este enterado del tema, sabe a que me refiero.

Es por esto que, en cumplimiento de un reciente acuerdo donde un servidor se comprometió a publicar un escrito, y los demandantes  se comprometen a retirar la demanda ante los tribunales, que hoy estoy ofreciendo, de una manera digna y caballerosa, una disculpa pública a la ciudadana Presidenta del PRI  estatal, Yalheel  Abdalá Carmona.

Si alguna incomodidad  o afectación  de índole personal, le originé a  Yalheel  Abdala,  de la manera más honesta y transparente,   le ofrezco disculpas, por la interpretación que haya hecho de mi colaboración editorial. Dado que su demanda, está manejada en términos de individualidad y de género, le expreso mi absoluto  respeto a su integridad emocional como mujer. Como un ciudadano digno y sin mancha, le tiendo la mano, en señal de buena fe.

Espero que esto sea un elemento suficiente, como para que ella, ordene  las medidas  conducentes, encaminadas a  retirar  la demanda, pues  ese fue el acuerdo.

Pero  antes  de  concluir, quiero puntualizar lo siguiente. Espero que  este desagradable capítulo por el cual yo estoy  atravesando, y en el cual he contado con la generosa solidaridad  del gremio como  acusado  por daño moral, no vaya a servir, para que en lo sucesivo, otros comunicadores vayan a ser objeto de posteriores denuncias similares, por el hecho de  formular criticas hacia algún partido  político, o hacia  el ejercicio del poder, en todos sus ámbitos  y niveles.

La clase  política  del país, y en lo específico de nuestro estado, debe de entender, que los periodistas  somos  necesarios, para fortalecer  la democracia. Y que, muchas  veces, tal vez, no utilicemos las palabras adecuadas, y lleguemos a herir susceptibilidades, pero en lo fundamental, lo que buscamos es coadyuvar a la solución de los complejos problemas políticos y sociales, que ahora padecemos. Y lo cual constituye la verdadera problemática. Pues  en ello está en juego el bienestar  de las  familias  tamaulipecas.

Y en esa tarea, creo que coincidimos todos.

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