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Rezagados en la historia... y, en cosas peores

Fernando Acuña

Viernes 19 de enero de 2018

Pareciera que los nuevos tiempos del internet arrasan, con la lógica  del trabajo  mediático profesional y sostenido. Pero no es así. El periodismo escrito, por ejemplo, ha  asimilado ya, los cambios  introducidos por  la tecnología,  y  su influencia cultural, en  las formas de ejercer  el poder.

Hoy, los  gobernantes suelen  fijar sus posturas políticas por twitter,  se placean en Facebook, y  se  reflejan como  cisnes vanidosos, en los espejos  de la comunicación virtual. En otras palabras,   se  dan baños de pureza en las redes sociales,  pero  en  el mundo real,  se  gastan el presupuesto,  y siguen enriqueciéndose a manos llenas.

Los políticos  de esta época,  se han olvidado  de practicar los valores  del humanismo,  la inclusión y el ejercicio  de  la lectura. La mayor parte de los sexenios y trienios,  la  dedican a dar mensajes superficiales, huecos, y en ocasiones hasta cínicos, groseros  y  alejados  de la realidad.

Pero, las redes sociales, son también el arma mediática más formidable del siglo XXI. La  cultura  del internet, está jugando un papel importante, en el final de un ciclo neoliberal, que se observa caduco, agotado. Y  a punto de sucumbir.

¿Sucederá en el 2018?

Les  voy a contar algo, en medio de este frío  de enero, amenaza con entumirme  los dedos: a partir  del monje Martín Lutero,  cuando la monarquía espiritual  y económica  de la iglesia, se ve cuestionada en sus tranzas  y  simulaciones, los  escritos luteranos  se convirtieron en el internet  del siglo XVI, y  empezó a gestarse el Estado moderno, en Europa.

La burguesía  ya había crecido  lo suficiente, y  había  terminado por  tragarse  a los  señores  feudales, que  un día los  vieron nacer, como pequeños talleres artesanales.

Pero, en solo dos siglos, (del XVI al XVIII), los  dueños del dinero fueron todavía más allá: primero  empezaron una revolución industrial en Inglaterra, la hicieron  con  una parte  del oro y la plata, que  sus piratas  les habían robado  a otros ladrones  de  las coronas  españolas y  portuguesas. Como usted podrá verificarlo, esa ha sido siempre la mecánica del capitalismo forever: una guerra  entre  bandidos.

Pues bien, como le  decía, primero empezó la vorágine  de los inventos y de la producción. Habían entrado ya en juego las materias primas del carbón y del acero. El mundo había empezado a echar humo por sus chimeneas. No sería  el único indicio  de que algo estaba forjándose, y  algo estaba muriendo, porque, en ese mismo siglo, el XVIII, en un periodo  de 10 años,  surge y se desarrolla, otra revolución, pero esta de  naturaleza  política, en Francia. Su acontecimiento más emblemático, es la toma de la Bastilla, así se le llamaba a  la fortaleza medieval que resguardaba la prisión parisina.

Fue también  una revolución  netamente burguesa, pues  los comerciantes de ese tiempo, se sintieron tan poderosos que, no solo echaron  de su  palacio a  la monarquía, sino que  la degollaron, para  satisfacer la  sed  de justicia popular. Sobre esos cimientos de anarquía y cuerpos guillotinados, nace el Estado moderno, y la obra  de Juan  Jacobo Rousseau  con su famosa  doctrina, mediante  la cual, los ciudadanos establecían  un Contrato Social con el poder establecido, o el famoso estado  de derecho.

Es decir, si yo quiero vivir en sociedad, de manera decente, tengo que someterme a las reglas. Aunque en  el México de nuestros días,  el Contrato entre la sociedad  y el Estado, se encuentra roto, convertido en añicos, bajo el  salvaje impacto de la violencia  y el crimen organizado.

En este punto, el siglo XVIII y sus revoluciones  económicas  y políticas  en Europa, le recuerdo  al  lector, que Tamaulipas, nuestro  estado, todavía no superaba la etapa de la conquista, y apenas iniciaba la colonización. Y  que, mientras  del otro lado del continente, la democracia defendía  los derechos  de los hombres,  aquí  en este territorio, un  militar  mercenario, originario de la Cantabria española, salía de cacería, a asesinar  indígenas rebeldes, que se negaban a dejar su territorio.

Ese militar  era don José  de Escandón, nuestro  tardío  “Hernán Cortés”  tamaulipeco, que llegó a estas tierras, con más  de dos siglos de retraso histórico,  pero eso no fue obstáculo, para que  se apropiara de las mejores  tierras, de los mejores  esclavos  y  de las  aborígenes más apetecibles.

Pareciera que me estoy saliendo del tema, pero no es así: en su momento, el internet  del Tamaulipas indígena, fueron los españoles escandonianos. Una nueva realidad que cruzó la Sierra Gorda, y terminó por fundirse en una entidad, regida por el pragmatismo de la ambición económica, y  el enriquecimiento  vertiginoso, a costa  del exterminio de las etnias.

La famosa arenga  de independencia que,  ahora  se convirtió en el grito  de la alta burocracia política, y    es sinónimo  de que, una familia empoderada ,  es la mandona  desde  palacio de gobierno, en ese entonces,  nadie lo peló en el llamado Nuevo Santander.

Aquí,  ya casi no había  indios, pues  Escandón  se los  había acabado, mercantilizándolos como esclavos o asesinándolos en masa. Solo había castas enriquecidas, o  sea  las mezclas  del desmadre racial, españoles con indias preponderantemente.  Según nuestros  historiadores, aquí más  de un 70 por ciento tenía  mucho  ganado. Los originales, sí eran ganaderos, porque ahora muchos navegan con esa bandera,  y se dedican a otras cosas.

Los tamaulipecos promedio de esa época vivían bien, y por eso  la noticia de la rebelión del cura Hidalgo les vino llegando, hasta  diciembre,  a través de algunos arrieros que les vinieron con el chisme. (Los precursores del periodismo colonial). Después se  levantó en armas, un  grupo en Tula, entre ellos los hermanos Gómez  de Lara, y un  posible pariente en el tiempo, llamado Mateo Acuña, según  las crónicas.

Pero  fueron sometidos, porque  su rebelión  no prendió, como ocurrió en el Bajío. Posteriormente algunos tamaulipecos destacaron, pero ya en luchas ocurridas en el centro del país. Aquí, la guerrilla independentista no prendió mucho.

En nuestro estado, llámense conquistadores  o revolucionarios; políticos priístas  o  personajes  de la alternancia  panista,  siguen  siendo fieles  al origen histórico, de una entidad federativa donde los políticos, no han brillado, intelectualmente hablando….

Pero sí han hecho mucha lana.

Como siempre  ha ocurrido,  y siempre hemos estado a  la cola  de todo lo que sucede en el país, la alternancia llegó  aquí, apenas  en el 2016,  con más  de treinta años de retraso. Esto, ha sido, tal vez, uno de los motivos, de que  el canibalismo anti priista,  sea cruento, demasiado terrible. 

Al paso que vamos, fieles a la historia, Tamaulipas podría ser el ultimo en erradicar la violencia. 

 

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